
Después de muchos experimentos tratando de comprender su funcionamiento nacen los “gemelos” Xander, Yuri y Zack Aniquilante, el primero era tan tempranamente psicótico que fue puesto en refrigeración para emergencias. Matan a Yuri y Zack tiene la opción de rendirse pasando al Programa de Protección de Testigos que ofrece S.O.S., así su vida llena de adrenalina se convierte en una absurda rutina como ayudante de servicios sin importancia.


Que fácil y sencilla suena la trama hecha por la dupla Ed Brubaker y Sean Phillips en Incognito (Icon, 2009), pero para eso se tiene que leer el último sexto comic porque la trama llena de vacios y en el que predomina la lucha de bandos para el control o destrucción de lo previamente establecido. Este argumento no es nuevo, ya Brubaker escribió que un espía bueno pasara al otro lado en Sleeper, en Incognito sucede al revés, agregando la cuota de superhéroes con fuerza extraordinaria, elementos de pulp y noir de Criminal.
Según el guionista Según Brubaker, su idea es el cambio que tiene un ser sin moral fingiendo ser un ciudadano común y corriente; todo por el instinto de sobrevivencia que tiene todo ser humano, tenga superpoderes o no.
Sin antes no tenias reglas, ahora estas en un mundo lleno de reglas y parámetros que te dicen que se tiene que hacer y que no, sintiéndose en un lugar peor que la cárcel. Zack no cambia de bando porque afloró su instinto bondadoso contra los indefensos, era lo único que le quedaba hacer. Si robaba un banco, los muchachos del S.O.S. ya sabrían que fue él, va ir derechito a la cárcel junto al jefe de su banda que creía que estaba muerto.









